Desvaríos de una joven estrafalaria

miércoles, septiembre 20, 2006

Solas en casa

Sábado, 2 de Septiembre de 2.006.
SOLAS EN CASA

Esta mañana ha sonado el despertador a las nueve de la mañana, porque quería madrugar, pero inconscientemente de ello, lo he apagado y he seguido durmiendo. Y eso que el despertador es uno de esos antigüos que suenan haciendo “RIIIIIIN, RIIIIN”, porque si son de los eléctricos los ignoro completamente. Una hora más tarde, me he despertado y he ido al comedor a desayunar mi habitual zumo matutino, y he estado viendo Rebelde Way mientras desayunaba (sí, soy débil, pero no puedo resistirme a ese acento argentino). Ha llamado mi padre para preguntarnos cómo estábamos, y si teníamos la casa limpia y si todo iba bien, blablabla, lo típico.
- ¿Y está la casa limpia?
- Sííí, muy limpia, reluciente.
- Ah,muy bien, muy bien.
Después de esta conversación me han entrado los remordimientos y he decido limpiar un poco mi habitación, y tender una lavadora. También me he planchado una pila de ropa arrugada que tenía, para así de paso ir colocándola en mi armario nuevo, que me hacía ilusión. Cuando ha llegado Sara (había ido a casa de su abuela), le he informado de que le tocaba fregar a ella, porque para evitar discusiones, tenemos una lista pegada en la nevera, que todo aquel que friega apunta su nombre y la fecha. La estúpida argumenta que ella fregó la última vez, pero yo le enseño la lista y le señalo que yo fregué las cinco anteriores veces seguidas, por lo que ella aún me debe cuatro fregadas que ha hecho menos que yo, pero ella sigue obcecada en que ella fregó la última vez y que no piensa fregar. Yo evidentemente tampoco, porque no me toca a mí, ya llegarán nuestros padres y le echarán la bronca por no fregar, peor para ella. Si es un poco lista supongo que recapacitará y fregará antes de que vuelvan, pero de momento aún tenemos la pila de fregada que se nos va a comer. Más cochina y se muere.
Bueno, voy a cambiar de tema que no me quiero enervar. Hoy he vuelto a comer carpaccio del que sobró ayer, porque para comer mi “abuelastra”, nos había hecho fideuà, plato que odio, entonces he preferido repetir a probar esa asquerosidad. Por la tarde, como siempre que me aburro y no tengo nada mejor que hacer, me he dedicado a las llamadas telefónicas, pero como mi agenda me la olvidé en Valencia, sólo he podido llamar a las personas de las cuales me sabía su número de memoria: mi madre, mi abuela, Noelia (que no estaba en casa), Silvia (que tampoco estaba en casa), Carla, Raquel (que está en Ibiza la muy perra) y a Mireia, pero que el número que me sabía de memoria era el de su antigua casa, y entonces era como si tampoco estuviese.
Tal era mi desesperación que he recurrido a la última opción: ver un dvd. He rebuscado entre los cd’s y he encontrado Torremolinos 73, una película española de Javier Cámara, que me ha entretenido durante media tarde. Cuando ha acabado, he vuelto a llamar a Noelia, que ahora ya estaba en casa, porque desde el viaje a Italia en Junio que no la había visto, y tenía que contarle muchas cosas, igual que ella a mí, y también la he invitado a que se venga a pasar unos días aquí a la Font. También he aprovechado para pedile el número de María Terradez, a quien acabo de llamar, pero tampoco estaba en casa, pero por lo menos le he dejado el recado a su madre de que cuando pudiese me llamase. Ynada más que contar, me he acostado pronto porque no tenía nada mejor que hacer y en la televisión no ponían más que basura.