Recogida de la matrícula: a la tercera va la vencida.
Martes, 5 de Septiembre de 2.006.
Recogida de matrícula: a la tercera va la vencida.
Hoy por la mañana tenía que volver por tercera vez al instituto para recoger la matrícula. Sara se ha venido conmigo a Gandía a las 8 de la mañana, porque mi padre nos ha llevado en el coche, pero a la vuelta teníamos que volver en autobús, y hasta las 11 no había otro, entonces para que no se me hiciera tan aburrida la espera le he dicho que si me quería acompañar. A las 8 y media ya estábamos en la secretaría del colegio, y le he contado que había perdido el sobre ( pasando vergüenza, porque seguro que pensaría “qué chica tan tontita”), total, que sin mucho problema me ha dado otro y aquí paz y después gloria (perdonadme cuando suelto estas expresiones que ni yo misma sé de dónde las he aprendido, quizás de mi abuela, pero es que no puedo resistirme). Salimos de allí y todavía quedaba una hora y media para que llegase el autobús, entonces nos hemos ido a mirar las tiendas y a preguntar precios de colchones, porque como ahora he llegado yo a la casa, pues nos falta un colchón, que es el que usaremos para los invitados. Y por cierto, en una tienda que fuimos, vi una fantástica chaqueta de pata de gallo ( el estampado ese blanco y negro propio de abuelas) por la módica cantidad de 160 € (ironía). Me encantaría tenerlo, es… no sé… raro, mola.
Por la tarde me ha invitado Mireya a comer a su casa al día siguiente, y le he dicho que sí que podía, y que nos veríamos al día siguiente a las 12.
Recogida de matrícula: a la tercera va la vencida.
Hoy por la mañana tenía que volver por tercera vez al instituto para recoger la matrícula. Sara se ha venido conmigo a Gandía a las 8 de la mañana, porque mi padre nos ha llevado en el coche, pero a la vuelta teníamos que volver en autobús, y hasta las 11 no había otro, entonces para que no se me hiciera tan aburrida la espera le he dicho que si me quería acompañar. A las 8 y media ya estábamos en la secretaría del colegio, y le he contado que había perdido el sobre ( pasando vergüenza, porque seguro que pensaría “qué chica tan tontita”), total, que sin mucho problema me ha dado otro y aquí paz y después gloria (perdonadme cuando suelto estas expresiones que ni yo misma sé de dónde las he aprendido, quizás de mi abuela, pero es que no puedo resistirme). Salimos de allí y todavía quedaba una hora y media para que llegase el autobús, entonces nos hemos ido a mirar las tiendas y a preguntar precios de colchones, porque como ahora he llegado yo a la casa, pues nos falta un colchón, que es el que usaremos para los invitados. Y por cierto, en una tienda que fuimos, vi una fantástica chaqueta de pata de gallo ( el estampado ese blanco y negro propio de abuelas) por la módica cantidad de 160 € (ironía). Me encantaría tenerlo, es… no sé… raro, mola.
Por la tarde me ha invitado Mireya a comer a su casa al día siguiente, y le he dicho que sí que podía, y que nos veríamos al día siguiente a las 12.

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