Sábado en Valencia.
10 de Septiembre de 2.006
SÁBADO EN VALENCIA.
Clara y yo nos despertamos a las diez, con lo que sólo habíamos dormido cinco horas, pero ya no teníamos sueño. Desayunamos y se fue a su casa. El resto de mañana estuve bambando por mi casa, hasta la hora de comer. Por la tarde, me fui al centro con María Terradez y con Clara, y estuvimos danzando toda la tarde por el centro. Como soy una vaga y esto lo estoy escribiendo quince días después de que sucedió, pues no me acuerdo exactamente cómo fue, pero seguro que sucedió alguna de nuestras habituales anécdotas divertidas. Se siente.
Por la noche quedamos para ir al Carmen, que fue toda una noche de reencuentros. Hacía siglos que no veía a la gente, y todos teníamos muchas cosas que contar. Como siempre, estuvimos por la plaza ahí tiraos’ , pero estuvo bien la noche. Dije que no iba a beber, pero luego fue: “Bueno, sólo licor de manzana”, “Bueno, sólo licor de manzana, y pechê”, “Bueno, sólo licor de manzana, pechê y calimocho”, “Bueno, sólo licor de manzana, pechê, calimocho, y tequila”, “Bueno, bebo de todo menos vodka y ginebra”. Creo que voy a tardar mucho mucho tiempo en volver a beber vodka o ginebra, porque todavía me da asco cuando los veo. Pero esta vez, sí que me controlé (como debe ser), y llegué a casa en perfectas condiciones. María Terradez también vino con nosotros, y le acompañamos al Tysana a que se pidiera su habitual “Malibú con piña”, pero no quedaba, y eso rompió todos sus esquemas alcohólicos. Empezó a preguntarse en voz alta: “¿Qué bebo, qué bebo?” A mí a esas alturas de la noche, todo me hacía gracia, y esa situación no iba a ser menos, así que empecé a reírme como una loca dentro del local, pero menos mal que me salí enseguida y no montamos mucho el cuadro. También fuimos al Oasis, donde estaba el “Camarero-Simpático”, que yo dudaba si se acordaría de mi última aparición , ya que la última vez que estuvimos allí, montamos muuucho el cuadro (Véase “El ciego de mi vida”). Pero nos atendió con naturalidad, y con su habitual simpatía. Después estuvimos sentados en nuestro banco, y nos enteramos de que Javi Rubio, tenía un secreto. Estuvimos toda la noche intentando sonsacarle cuál era su gran secreto, pero no nos desembuchó nada, decía que no estaba lo suficientemente borracho. Y nos quedamos intrigados. Seguiré con la investigación. ¡Ah! Y también estuve hablando un poquito con Carles (L), pero debido a mi grado de alcoholemia no recuerdo muy bien el contenido de la conversación.
SÁBADO EN VALENCIA.
Clara y yo nos despertamos a las diez, con lo que sólo habíamos dormido cinco horas, pero ya no teníamos sueño. Desayunamos y se fue a su casa. El resto de mañana estuve bambando por mi casa, hasta la hora de comer. Por la tarde, me fui al centro con María Terradez y con Clara, y estuvimos danzando toda la tarde por el centro. Como soy una vaga y esto lo estoy escribiendo quince días después de que sucedió, pues no me acuerdo exactamente cómo fue, pero seguro que sucedió alguna de nuestras habituales anécdotas divertidas. Se siente.
Por la noche quedamos para ir al Carmen, que fue toda una noche de reencuentros. Hacía siglos que no veía a la gente, y todos teníamos muchas cosas que contar. Como siempre, estuvimos por la plaza ahí tiraos’ , pero estuvo bien la noche. Dije que no iba a beber, pero luego fue: “Bueno, sólo licor de manzana”, “Bueno, sólo licor de manzana, y pechê”, “Bueno, sólo licor de manzana, pechê y calimocho”, “Bueno, sólo licor de manzana, pechê, calimocho, y tequila”, “Bueno, bebo de todo menos vodka y ginebra”. Creo que voy a tardar mucho mucho tiempo en volver a beber vodka o ginebra, porque todavía me da asco cuando los veo. Pero esta vez, sí que me controlé (como debe ser), y llegué a casa en perfectas condiciones. María Terradez también vino con nosotros, y le acompañamos al Tysana a que se pidiera su habitual “Malibú con piña”, pero no quedaba, y eso rompió todos sus esquemas alcohólicos. Empezó a preguntarse en voz alta: “¿Qué bebo, qué bebo?” A mí a esas alturas de la noche, todo me hacía gracia, y esa situación no iba a ser menos, así que empecé a reírme como una loca dentro del local, pero menos mal que me salí enseguida y no montamos mucho el cuadro. También fuimos al Oasis, donde estaba el “Camarero-Simpático”, que yo dudaba si se acordaría de mi última aparición , ya que la última vez que estuvimos allí, montamos muuucho el cuadro (Véase “El ciego de mi vida”). Pero nos atendió con naturalidad, y con su habitual simpatía. Después estuvimos sentados en nuestro banco, y nos enteramos de que Javi Rubio, tenía un secreto. Estuvimos toda la noche intentando sonsacarle cuál era su gran secreto, pero no nos desembuchó nada, decía que no estaba lo suficientemente borracho. Y nos quedamos intrigados. Seguiré con la investigación. ¡Ah! Y también estuve hablando un poquito con Carles (L), pero debido a mi grado de alcoholemia no recuerdo muy bien el contenido de la conversación.

1 Comments:
Ya tienes el primer comebtario, ademas de un paisano gandiense, jeje ;)
Me gusta, es un blog sencillo, fresco y directo. Sigue así
By
Anónimo, at 2:13 a. m.
Publicar un comentario
<< Home