Desvaríos de una joven estrafalaria

lunes, septiembre 25, 2006

Visita sorpresa.

Jueves, 14 de Septiembre de 2.006
VISITA SORPRESA
Hoy parecía que iba a ser un día completamente normal, más bien aburrido, y de hecho, así había sido durante toda la mañana. Hará unos tres días, había enviado una carta a Sandra, mi compañera de judo, informándole de que me venía a vivir a Gandía, porque ella, era la única persona que todavía no sabía nada (junto a Olga, la otra compañera), porque como tampoco era seguro, no quería decírselo antes de tiempo, además si se lo hubiese dicho en persona, puede que le hubiera dado un ataque de histeria, entonces decidí que la carta era la mejor opción. Bueno, pues estaba tranquilamente tumbada en el sofá, cuando suena el teléfono, y me encuentro a una Sandra histérica que a penas se le entendía lo que me decía. Deduje que eso sólo podía significar que le había llegado la carta ya. Sigue hablando y me explica que está en Gandía, junto con Olga, pero que el plan no les ha salido del todo bien, y que ahora no tenían autobús desde allí para llegar a mi pueblo. Les digo que intentaré ir enseguida. Llamo a mi padre, se lo cuento, y le digo si me puede llevar rápido a Gandía. Menos mal que sí que me pudo llevar, y a penas 15 minutos después llego a la estación dónde me esperaban Sandra y Olga. Se abalanzaron sobre mí, de manera que casi me tiran al suelo en mitad de la estación, montando una escena “Made in Hollywood”, que seguro que la gente que estaba sentada en los bancos esperando su tren estaría pensando “Oh, que bonita es la amistad”. Bueno, cuando ya nos tranquilizamos, me enseñan los obsequios que me habían traído: una pegatina grande del Ronín (mi exgimnasio de judo), y un paquete de Docos, por supuesto. Nos sentamos en un banco a disfrutar de los Docos, mientras me cuenta cómo había pasado todo. Esta mañana cuando les llegó la carta, casi les da un shock, porque claro, ellas no sabían nada, entonces cogieron el primer tren que pudieron hacia Gandía. Hasta ahí todo muy bien, pero ellas pensaban que yo vivía en Gandía capital, entonces se fueron a buscar la calle 9 d’Octubre pero de Gandía, no de la Font d’En Carròs. Pensaban que yo vivía allí, porque siempre digo “Me voy a Gandía”, pero no porque viva allí mismo, sino en la Font, pero es que si digo el nombre del pueblo, no lo lo conoce ni Dios. Se pensaban que “la Font d’En Carròs” que yo les había puesto en el remitente de la carta de la cual habían tomado la dirección, era el nombre del barrio de Gandía, pero que yo estaba tontita, y que había puesto también el barrio en la dirección. Cuando un amable ciudadano les informó que la Font estaba a diez kilómetros de allí, ya era demasiado tarde para coger el autobús, entonces fue cuando tuve que ir yo allí. Estuvimos un rato hablando, pero se tuvieron que ir enseguida, porque con toda la equivocación, se les había pasado la tarde volando, y no pudieron estar tanto tiempo aquí como querían, pero de todas maneras, estuvo muy bien, que fue una grata sorpresa.

1 Comments:

  • hola!! me llamo teresa, y la verdad es que me parece que redactas muy bien, yo tambn voy preparando mi futuro como escritora, estoy escribiendo un libro en primera persona, pero no es autobiográfico, trata de un chica sin techo, eres la primera en saberlo aunque no te conozca, me aprece que deberías seguir escribiendo, no he terminado aún de leerlo pero lo guardaré en mi ordenador, la verdad, que aquí en mi pueblo con que lleves converse y cosas a rayas ya te consideran cualquier cosa, y a mi me consideran un poco estrafalaria, así que me siento un poco identificada contigo, espero ver algún dia tuyo un libro publicado. Suerte.

    By Anonymous Anónimo, at 4:06 p. m.  

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