Desvaríos de una joven estrafalaria

lunes, agosto 28, 2006

United 93, la película del 11-S.

Ayer fui con mi padre al cine, a ver la película basada en los acontecimientos que sucedieron el 11 de Septiembre de 2001. Más o menos os podéis imaginar de qué va la película, pero no habla de las torres gemelas, es decir, no se centra en ellas, sino que la película gira alrededor del avión llamado United 93, que es el que los terroristas pretendían estrellar en Wasinghton, contra la Casa Blanca.
Pues bien, según las explicaciones que dio el presidente de los EE.UU, fue el pasaje el que consiguió que el avión no alcanzase su objetivo, ya que se rebelaron y consiguieron desviar el rumbo del avión, haciendo que este se estrellara contra el suelo.
Yo esto no me lo creo. Pese a que en la película mantienen que los aviones caza del ejército no derribaron el avión secuestrado, yo sigo pensando que sí lo hicieron.
Según la película, lo que sucede, es que los cuatro secuestradores, matan a los dos pilotos, y se ponen ellos mismos a pilotar el avión, y otros dos se quedan fuera vigiliando, uno de ellos con una supuesta bomba atada a la cintura. Cuando gracias a una azafata, el pasaje se entera de que el avión no lo pilotan los pilotos, sino los terroristas, es cuando deciden atacar a los dos vigilantes, para después entrar a la cabina. El pasaje une sus fuerzas, y todos juntos consiguen deshacerse de los dos vigilantes.
Pues bien, los terroristas islámicos lo tenían todo pensado al milímetro, ¿Acaso iban a olvidar algo tan evidente como que el pasaje reaccionaría? Dudo mucho, que en la realidad, dejaran a los pasajeros ir cambiándose de sitio, para hablar con el resto de viajeros, como lo hacían en la película, delante de las narices del secuestrador. Lo normal hubiese sido, que a golpe de amenaza con puñal, mantuvieran a cada uno en su sitio, inmóvil. Igual les da matarlos a navajazos, que veinte minutos después estrellados contra un edificio. O sea, que lo lógico hubiera sido que a la mínima sospecha, navajazo y fuera problemas.
¿Y por qué sólo se rebelaron en ese avión y no en los demás? En el primer avión que se estrelló, es lógico que no lo hiciesen, porque no sabían el futuro que les deparaba, pero tanto en el segundo avión de las torres como el del Pentágono, los pasajeros de los respectivos aviones (gracias a sus teléfonos móviles), ya tenían la información de los secuestros que se estaban produciendo, y sabían cuál era la suerte que iban a correr. Por eso, ante el negro futuro que les esperaba, los pasajeros del United 93 decidieron que no tenían otra salida, que tenían que arriesgarse y atacar, porque si no acabarían estrellados contra otro edificio. ¿Acaso esto mismo no lo pensaron también los pasajeros del avión del Pentágono? ¿O los de las segunda torre? A lo mejor fue porque no se rebelaron y lo que pasó fue que el ejército de EE.UU derribó el avión, digo yo.
De todas maneras, es bastante lógico que derriben el avión, yo como presidenta también lo hubiese hecho, sobretodo en los aviones posteriores al de la primera torre, porque ya se sabía la suerte que iban a correr. Valorando los daños de cada decisión, se ahorran muertes derribando el avión que esperando a que se estrelle contra algún edificio, que las bajas , lógicamente serían mayores. Pues bien, se ve que la explicación real no le convencía al gobierno americano debido a la respuesta que pueda obtener del resto de la sociedad, y pretenden engañarnos con esa increíble teoría, para así de paso resaltar la heroicidad y valentía de los americanos, y a la vez negar el derribo militar. Porque después de los atentados, el asqueroso orgullo de USA se quedó por los suelos, y qué menos que intentar arreglarlo con una historieta de yankees valientes made in USA.
Por una vez, los americanos no tuvieron otra opción que ser las víctimas, y dejar como "los malos" a los árabes. Durante las semanas posteriores al ataque, se respiraba, y de hecho todavía se respira, el odio hacia los terroristas musulmanes. Pero vamos a ver, ¿por qué atacaron a EE.UU? No es simple terrorismo, sino que forma parte de la batalla de una guerra. La guerra que, para variar, empezaron los americanos. Los americanos han recogido lo que han sembrado. Por supuesto, las casi 3.000 víctimas civiles no tenían culpa de nada, pero las que el ejército estadounidense ha matado con sus "daños colaterales", en guerras innecesarias, tampoco. El ataque de las torres gemelas sólo ha sido una batalla más en la guerra que ellos mismos empezaron. Que no vayan ahora de víctimas. Ajo y agua, por chulos.

sábado, agosto 26, 2006

¡Ikea, Ikea!

Al fin hoy llegaba el gran día. Después de dormir apenas tres horas, me he despertado gracias a los"petarditos de los cojones" que tiran por las mañanas con motivo de "la Despertà". Pero más que el hecho de que me despierten a las 7 de la mañana, lo que más me jode es cómo lo hacen. Yo estoy plácidamente dormida, con mi ventana abierta. Y de repente, sin previo aviso, comienza el bombardeo. Esos ruidosos petardos, hacen que me despierte sobresaltada, con taquicardia, al borde del infarto. Pero la cosa no acaba ahí, no, no, qué va. Ilusos. Ahora viene lo peor. Como no se conforman con darte el susto casi mortal inicial, continuan con los petarditos, por si todavía no te has enterado. Pero lo malo está, que los tiran justo debajo de mi ventana, de manera que explotan casi a mi lado, que al tener la ventana abierta, me entra el resplandor de la explosión por la ventana. Sólo falta que suenen las sirenas y griten: "Al refugio, al refugio". No te jode. A ver si se acaban ya las fiestas. Siento haberos soltado el sermoncito anti-festero, pero es que si no lo cuento reviento.
Bueno, centrémonos que me voy del tema. Mi padre y yo nos habíamos vestido, y cuando ya estábamos a punto de salir de casa, nos acordamos de que no hemos medido mi habitación, aspecto fundamental para la colocación del mobiliario. Volvemos y buscamos el metro, que no aparecía por ningún lado. Hartos de buscar, cojo una regla de esas grandes que usaba el año pasado en dibujo, y propongo que lo midamos con eso. Así lo hemos hecho, cosa que ha resultado un poco penoso, los dos ahí midiendo la pared con la regla esa. Cuando por fin hemos acabado, con media hora de retraso, hemos salido. Mi padre ha salido cabreado de casa, situación que resulta muy cómica, viéndolo conducir a la vez que hace sus habituales juramentos de toda índole, pero que también tiene su parte de riesgo, porque por motivos que desconozco, el cabreo de mi progenitor es proporcional a la velocidad del coche. Al poco rato, ya se le ha pasado y hemos iniciado una insulsa conversación. De repente dice:
-¡Hostia!
-¿Qué, qué pasa?-pregunto.
- Que como ayer perdí la tarjeta no llevo dinero. Sólo me queda otra tarjeta, pero es de las que te cobran 30 € al mes, y yo lo quiero pagar todo ya, y no estar pagando 30 € al mes durante el resto de mis días.
-Pues vaya. Para eso vamos otro día.
-Podemos mirar, y otro día comprar.
Vaya decepción, vaya chasco de día. Hacer 400 km, para solo "mirar". Cojonudo.
Después de un viaje de hora y media bastante aburrido, hemos llegado a Murcia. Para no perder la tradición, nos hemos perdido al llear a Murcia, y hemos tenido que dar un par de vueltas antes de encontrar el Ikea.
A eso de las 10:30 ya estábamos allí. Habíamos quedado que nos encontraríamos allí con mis tíos, porque ellos también iban hoy a comprar. Les hemos llamado por teléfono, pero no nos aclarábamos dónde encontrarnos, cuando de repente los veo yo a través de un cristal. Estaban en una sala contigüa pero separados por un cristal de por medio, y hablando por teléfono. A todos nos ha recordado a los horarios de visitas de las cárceles, que ponen un cristal entre el preso y el visitante y hay que hablar por un teléfono. Ha sido una situación curiosa. Bueno, después de la pequeña anécdota, cuando ya habíamos logrado encontrarnos, mi padre le ha contado a su querido hermano, la gran desgracia que acarreábamos debido al infortuno extravío de la tarjeta. Carlos, como buen hermano que es, nos ha dicho que el pagaba que ya se lo pagaríamos. Superado ya el contratiempo, hemos empezado a mirar las habitaciones. Mis tíos se han ido por otro lado porque ellos tenían que mirar cosas distintas, y hemos quedado que nos llamaríamos al móvil a la hora de comer. Bueno, mi padre y yo hemos estado dando vueltas por la sección de muebles, hasta que finalmente nos hemos decido por un armario, una cama, una mesa, y unas estanterías. Cuando ya teníamos todo elegido, hemos bajado a la cafetería, para llamar a Carlos y Carmen para preguntarles cómo iban ellos. Pero aquí han empezado las desgracias. Mi padre se había quedado sin batería en el móvil. Entonces, le ha entrado uno de los ataques de furia que le entran a él, pero que afortunadamente, con el paso de los años, he aprendido a controlar y a mantener la calma. He sugerido que fuésemos a información, para que llamaran por megafonía a su hermano. Así lo hemos hecho, y después de dar tropecientas vueltas y hacer una desesperante cola, hemos llegado al mostrador de la megafonía.
-Hola, buenos días. Es que resulta que he perdido a mi hermano, y necesitaría que lo llamaran por megafonía.
(Mirando con desconfianza a mi padre). - Si su hermano es mayor de edad no lo podemos llamar. Sólo avisamos de niños perdidos. ¿Es su hermano menor de edad?
-Err, sííí... Carlos tenía... diecisiete, cumple este año, ¿no? (Me mira).
-Sí, sí. (Hago esfuerzos para contener la risa, tiene 38 años xD).
-Lo siento, pero si es mayor de edad no lo puedo llamar. (No ha colado la estrategia de fingir que Carlos tenía 17).
Mi padre ha insistido un poco más, pero finalmente se ha dado por vencido, y acto seguido, han empezado de nuevo sus injurias.
-¡Me cago en los putos suecos! ¿Pero serán gilipollas? "Sólo llámamos a niños, sólo llamamos a niños", qué hijos de puta, anda y que les den por culo, que yo aquí no compro. Cabrones. Vámonos a Valencia.
- Que no, tranquilo, que esto se arregla enseguida. No pasa nada, vamos a sacar dinero y les llamamos por la cabina.
Accede y vamos hacia el cajero automático de Ikea, y nos encontramos con un cartel pegado en la pantalla: "temporalmente fuera de servicio". Esto ha vuelto a desatar su furia, y ha seguido con sus insultos hacia los suecos. Hemos cogido el coche, hemos salido del aparcamiento de Ikea, y nos hemos encaminado hacia Churra, el pueblo más cercano. Encontramos el cajero, sacamos dinero y buscamos una cabina. Como no teníamos el número de Carlos, (porque os recuerdo que el móvil estaba sin batería, y no podíamos mirar la agenda), tuvimos que llamar primero a Inma, para que llamara a mi abuela para darle el número de Carlos, pero como mi abuela no estaba, tuvimos que llamar a mi otro tío. Total, que después de tropecientas llamadas, conseguimos quedar con mi tío en la cafetería de Ikea. Media hora después, todo aclarado ya, vamos a comprar las cosas que nos faltaban: una lámpara, alfombra, espejo, lámparas, edredón, sábanas, y papelera. Cargados con esas cosas en el carro, hemos tenido que ir al almacén, a recoger los muebles que habíamos apuntado antes. Entre los cuatro, hemos ido metiendo los muebles empaquetados en un carro enorme, que llevábamos entre los cuatro como podíamos. Entonces, nos hemos dado cuenta, de que era bastante probable, de que todos los paquetes, no cupiesen en el coche. Como Ikea te lleva los muebles a casa por un módico precio, hemos pensado que esa era la mejor opción, porque además sería muy engorroso cargar y descargar los muebles. Así que, hemos pagado las cosas de decoración que sí que nos podíamos llevar en el coche, y las hemos guardado en el maletero. Poco después mis tíos se han ido, pero nosotros nos hemos quedado a comer en Ikea, porque con todo el ajetreo, eran las 4 y todavía no habíamos comido. Después de comer, hemos vuelto el coche y hemos iniciado el retorno hacia casa. La vuelta también ha sido bastante aburrida, porque encima había cola y hemos tardado más, pero por lo menos a mi padre ya no le dolía la cabeza y he podido poner un disco de Extremoduro. Cuando hemos llegado a casa, hemos descargado, y como estábamos exhaustos, hemos hecho una siesta para recuperarnos. Por la noche mi padre e Inma han discutido, y de hecho, todavía siguen enfadados.
Los muebles que faltan me los traerán el miércoles, pero todavía tendremos que montarlos. Ya os pondré una foto cuando la habitación esté acabada.

Viernes, viernes, al fin viernes.

Como anoche me acosté bastante tarde, esta mañana me he despertado un poco tarde, pero porque me han despertado, que si no seguía durmiendo. Mi cama provisional (sofá-cama), está cerca de la ventana, y me gusta dejarme la ventana abierta con las persianas subidas y las cortinas abiertas, para así por la mañana poder despertarme, porque el Sol me molesta y además me de mucho calor, pero por eso mismo me gusta, porque es todo un placer levantarse sudando a causa de los rayos de Sol e irse a desayunar al comedor con el aire puesto a 18ºC. Ya estaba a punto de despertarme por el calor que hacía, cuando la novia de mi padre (Inma), me ha dicho que eran las 11, y que si no me despertaba ya. Yo le he contestado con un tajante "No", pero al rato, ha vuelto, y me ha dicho que me verían en bragas desde la calle, porque como duermo con toda la ventana abierta y es un primer piso, pues nos pueden cotillear todo. Pero no me ha importado en absoluto, he contestado: "Pues bien, que miren", y he seguido durmiendo. Pero a las 11:25 el calor era tan insoportable que me he tenido que levantar. De la cama he migrado al sofá, porque todavía seguía cansadísima. En esas estaba que se me cerraban los ojos cuando ha sonado el teléfono, y con mi vozarrón de muerta recién resucitada he contestado: "¿Síííh..?" Era mi padre para avisarme de que no hiciera comida, que ya la llevaba él. Y yo: "Vale, vale". Mientras estaba hablando por teléfono habían llamado al timbre, pero no le había dado importancia, porque he supuesto que sería el cartero o algo de eso, pero como cuando he colgado han continuado insistiendo, pues no me ha quedado otro remedio que abrir. Me levanto, voy hasta el telefonillo, pregunto quién es y me responde la madre de Inma. Le abro e inmediatamente salgo disparada, para vestirme (evidentemente no la iba a recibir en bragas). He cogido la falda verde que era lo que tenía más a mano, me he lavado la cara y me he puesto un turbante en un tiempo récord. Abro la puerta y me dice:
-Hola, que no està Sara?
-No, no està.
-Ah, no pasa res, només volia portar-vos això. (unos tomates del huerto y un trozo de tarta de coco hecha por ella).
-Ah, molt bé, molt bé, moltes gràcies. Bo, ja parlarem. Adéu.
He guardado los tomates y he cortado un trozo de tarta para desayunar, que me ha venido como caída del cielo, porque no había otra cosa para desayunar. La mañana ha transcurrido normalmente sin ningún hecho relevante. Después de comer, me he conectado al msn, y estaba hablando y me dice: "Ahora vengo, cinco minutos". Y yo: "Ok, ok, te espero." Como solo estaba hablando con él, pues he decido tumbarme en el sofá a esperarme esos cinco minutos. ¿Cinco minutos? Jaaa! Tres horas más tarde he abierto los ojos, y porque mi padre me estaba haciendo aire para que me despertara. Nos hemos ido al supermercado a comprar unas cosas, pero ha sido un desastre, porque por el camino, el habilidoso de mi padre, ha perdido la tarjeta de crédito, y entonces nos hemos tenido que volver por el mismo sitio que habíamos venido. Cuando estábamos en la puerta del Supermercado, nos hemos encontrado a un simpático perro, al cual he estado acariciando durante un buen rato, y le he planteado a mi padre la idea de tener un perro, (si cuela, cuela). Su respuesta ha sido: "Sí, disecado". Bah. Después hemos ido a tomar algo a Potries, como viene siendo habitual en los últimos días. Luego hemos llegado a casa, pero mi padre se ha tenido que ir porque hoy también tenía otra cena, entonces me he tenido que quedar yo sola en casa. No me ha importado mucho, porque me he hecho para cenar un bocadillo de muy señor mío, y me he puesto a ver un programa de la CuatrO que me ha enganchado enseguida ("El traidor"). Bueno, primero he visto "Callejeros", que es otro programa interesante que sacan las vidas de gente estrafalaria. Después de "El traidor", a las 00:30, hacían una película que quería ver, aunque ya la he visto un montón de veces, porque, de hecho, es una de mis películas favoritas: "Barrio", de Fernando León de Aranoa, el mismo director de "Los lunes al Sol". Relata el verano de tres adolscentes con vidas complicadas de un barrio marginal de Madrid. Si todavía no habéis visto esta película os recomiendo que lo hagáis, ya que es una film estupendo, realista y cargado de metáforas. Si ya la habéis visto, me encantaría que intercambiaráis vuestras impresiones por aquí. Y tanto si la habéis visto como si no, os voy a explicar unas pocas metáforas que salen, que si no prestas la suficiente atención, te puedes perder y merecen la pena. Una de mis favoritas es cuando están los tres chicos asomados por un puente, y están jugando al juego de "el próximo coche de color tal es el mío". Ray dice: "el próximo blanco es el mío". Pero esperan y esperan y no pasa ningún coche blanco. Manu le dice: "Pues lo siento tío, te has quedado sin coche, ya te prestaré el BMW azul que me ha tocado a mí". Se van del puente, y mientras marchan se ve pasar de lejos una ambulancia blanca. ¿Por qué? Porque Ray muere asesinado. Otra: justo antes de morir, Ray estaba caminando sobre un alambre que había en el suelo, como si fuera un funambulista, pero entonces, se sale del cable para ir a abrir el coche, que es cuando le matan. Salirse del cable es como si el funambuliste se hubiese caído desde las alturas y se hubiera estrellado contra el suelo: la muerte. También hay otra escena que me encanta: cuando entran a robar a la tienda de trofeos. Los tres chicos son unos perdedores en la vida, y esa será la única vez que puedan "ganar algo" en su vida. Es una escena preciosa. Como todas las veces que la he visto, (excepto la vez que llevé la película al colegio y la vimos en clase y tuve que hacer un gran esfuerzo para controlarme) he acabado llorando a mares cuando acaba, que matan a mi querido Ray. Para colmo, la película acaba a ritmo de la canción Jesucristo García de Extremoduro, que le añade emoción al asunto. Siento haberos jodido el final. Cuando ha acabado, me he conectado otro rato al msn y he estado un buen rato hablando con CARLOS, (es para que luego no se queje de que no le menciono en mi blog xD).
En estos momentos me quedan exactamente 2 horas y 45 minutos para que suene el despertador para irme a Ikea, pero menos mal que por lo menos podré dormir en el coche. Me voy antes de que se haga más tarde.

viernes, agosto 25, 2006

Al fin salgo. (Yujú).

Esta mañana me he levantado a las 11, porque como ayer no me dejaban dormir, pues hasta las 3 lo menos no me pude dormir. Cuando me he levantado, he ido a la nevera, y me he encontrado en la típica situación que abres la nevera de buena mañana desmayado de hambre y no hay nada para comer. Al final, buscando buscando, encuentro un yogur de vainilla que caducaba dentro de dos días (algo es algo). Me he sentado en el sofá y me he puesto a ver el Mundial de Básquet que hacían en la Sexta, que eran dos partidos: Brasil-Lituania y Puerto Rico-Italia. Han ganado Lituania e Italia respectivamente. La derrota de Brasil, me ha puesto de mala hostia, y he empezado a insultar a la tele como una posesa. Cuando ya se me había pasado el ataquito pos-derrota, me he puesto a limpiar, que si barrer, que si fregar, que si tender... Y por supuesto no han faltado mis deliciosos macarrones. Por la tarde, creo que no ha sucedido nada especial, he estado enganchada al msn, y me he pegado una buena ducha. Allá a las 8 ha venido mi padre, y nos hemos ido en coche hasta el pueblo de al lado, Potries, para tomar algo en la terracita del bar. Allí hemos estado hablando un buen rato acerca de cómo iban las cosas en casa, y que como me veía con mi futura vida allí. La verdad es que el ambiente está un poco tenso, pero supongo que se relajará un poco cuando empiece el curso y empiece la rutina. Dos cubatas y un Aquarius de naranja después, hemos vuelto hacia casa. Mi padre hoy tenía una cena de esas rollazo, que no le apetecía nada pero ha tenido que ir. Me he preparado carne con patatas y he cenado yo sola. Después he llamado a Mireia, que es una amiga mía que vive en Gandía, porque Sara (la hija de la novia de mi padre) se la encontró el otro día por el centro y le dijo que hoy vendría a la Font. Entonces, la he llamado y he quedado con ella a las 11 en la plaza principal de mi pueblo. Hacía un montón de tiempo que no la veía, y me he alegrado mucho de verla. Ha venido con Cris e Isabel ( que ya las conocía de otras veces) y con unas cuantas amigas más. Y lo que más me ha sorprendido: ha venido con su nuevo novio, del cual yo no estaba al corriente. Hemos estado un rato hablando y tal (la he puesto al corriente de los últimos sucesos de mi vida), y después hemos ido a bailar a la verbena ( que por cierto ya he divisado yo buenos maromos, ja!). A las 3 me han acompañado a mi casa, porque ellas ya se tenían que ir, que venían a recogerlas, pero he quedado con Mireia que me llamará porque seguramente el Sábado ( no se si será este o el que viene), salgamos de fiesta por la playa de Gandía.

jueves, agosto 24, 2006

Un día normal.

En estos momentos estamos de fiestas aquí. Mi habitación tiene una ventana a la calle, y justo debajo tengo una verbena que no me deja dormir. Jodidos hijos de puta. ¿No comprenden que yo quiero dormir o qué? Por lo menos tienen la decencia de poner buena música, que sonaba Extremoduro, pero aún así, por mucho que yo ame a Extremo, son casi las 2 y quiero dormir.
Bueno, y como me he desvelado, pues me he venido aquí a ver si me entra el sueño o qué. Lo normal sería que yo saliese y disfrutara de las fiestas de mi pueblo, pero como no conozco todavía gente de mi agrado para salir, pues prefiero quedarme en casa escribiendo mi blog como una friki socialmente marginada.
Os voy a contar cómo son mis días aquí. Convivo con mi padre, su novia, y su hija. Como acabamos de inaugurar el CEEM (eso es otra historia que ya os contaré), mi padre y su novia se pasan el día trabajando, y sólo vienen a mediodía y por la noche. Entonces me paso la mayor parte del día sola. Por la mañana cuando me levanto, hago un poco de chacha, limpiando, poniendo lavadoras y esas cosas, y hasta preparo la comida algunos días (los macarrones son mi especialidad). Cuando llegan a mediodía comemos los cuatro estilo happy family, y después vemos Saber y Ganar (soy una fiel seguidora de ese programa desde hace años, y hasta he enviado una carta para que participe mi padre, juas). Bueno, por la tarde tengo varias distracciones: conectarme al MSN, salir a dar una vuelta, leer, hacer collages... La verdad es que me aburro bastante, pero espero ansiosa a que empiece el colegio, y conocer gente, y entretenerme. Odio el verano, que además hace mucho calor. Que se acabe ya. O por lo menos que se acaben ya las fiestas y así podré dormir tranquila. Mi incentivo de esta semana es el Sábado, que nos vamos de viaje a Murcia a comprar los muebles en Ikea. Por lo menos ya estamos a Jueves, sólo quedan dos días, hihi.

miércoles, agosto 23, 2006

Mi aventura en Gandía, la pequeña ciudad.

Hola. Hasta hará cosa de un mes estaba viviendo en Valencia, la capital del Túria, pero a partir de Agosto, me vengo a vivir a Gandía. ¿Por qué? Porque en Valencia vivía con mi madre, y ahora me vengo a vivir a un pueblecito sin encanto cerca de Gandía que es donde vive mi padre (están separados). Me apetecía cambiar de aires, y de paso vivir con mi padre, porque si no es ahora no es nunca, ya que después iré a la Universidad, y quiero ir a la de Valencia, o si puede ser a la de Madrid, y cuando acabe de estudiar pues ya me quiero independizar y esas cosas.
Todo ello supone un cambio enooorme. Me tengo que cambiar de colegio, de amigos, de casa, de gimnasio de judo, de todo. Y sin conocer a nadie en Gandía. Pero lo he hecho porque me apetece, renovarse o morir, y así conocer más gente nueva.
De momento no estoy asustada, a decir verdad, me hace mucha ilusión, porque es como tener otra oportunidad para hacer las cosas mejor, y empezar de cero. Con eso no quiero decir que no estuviera agusto con mis compañeros de aquí, es más, los voy a echar muchísimo de menos.
Por eso he abierto este blog, para ir contando cómo se va desarrollando el cambio.
De momento ya estoy viviendo aquí, pero todavía no tengo habitación propia. Vamos a ir este Sábado a Ikea a comprar los muebles y lo que necesite. Ya os contaré como ha ido. Empieza la aventura.

El ciego de mi vida.

En estos momentos, estoy viviendo en Gandía, pero el martes, pensé en bajar a Valencia, para ver a los pocos amigos que quedan ahora en verano en la desértica ciudad. Total, que cogí el tren y me vine a Valencia. Esa misma tarde quedé con Raquel para dar una vuelta por el centro, y de paso quedar para hacer unas compras que necesitaba hacer, pero “Oh, mi gozo en un pozo”, porque ese día era fiesta nacional y cerraban todos los comercios, vaya por Dios. Bueno, fuimos a un banco a sentarnos, y entonces se nos ocurrió la fantástica idea de salir esa noche al Carmen. Pero esa noche, sólo podíamos salir Juanjo, Raquel y yo, pero como estábamos tan asqueados, decidimos que más valía eso que quedarse en casa genados. Quedamos a las 11 en el banquito, y Juanjo propuso que en vez de ir de copas por allí, que podía pillar una botella de vodka (barato) y otra de Ballantines que tenía por su casa. Raquel y yo, como alcohólicas empedernidas que éramos, nos pareció una idea estupenda, que además la pela es la pela, y no estábamos como para ir derrochando. Bueno, pues Juanjo sube a su casa en un santiamén y coge las botellas. Cuando le vemos bajar a Raquel y a mí nos entra la risa, porque Juanjo había metido las botellas en una bolsa de leopardo y con las asas rosas, pero que según el, era mejor ahí porque esa bolsa no se transparentaba y era mucho más discreta. Total, que con la bolsa de leopardo bajo el brazo, emprendemos el camino hacia el barrio del Carmen, un martes por la noche, nosotros tres solos. (Sí, somos unos atrapaos’, ¿qué pasa, eh?). Cuando ya íbamos por las torres de Quart, nos encontramos con la primera sospresa que nos deparaba la noche. De repente, nos quedamos los tres petrificados, mirando el balcón del primer piso de una finca, dónde había, lo que a primera vista nos pareció una muñeca japonesa de porcelana a tamaño natural. En esos momentos, mientras yo me aferro al brazo de Juanjo, nos damos cuenta de que la “muñeca” está moviendo la cabeza y los labios. Cruzamos a la acera de enfrente para ver mejor qué cojones era eso, y entonces sí que podemos apreciar que se trata de una mujer con una mascarilla blanca de esas exfoliantes, un gorro verde en la cabeza para los rulos, una bata de ir por casa, y que a la vez estaba hablando por el móvil. Respirando ya más tranquilos, ( xD), reemprendemos la marcha. Apenas cinco minutos después, cuando íbamos por la calle de Quart, una chica que iba en bicicleta nos para y nos pregunta si podemos entrar al kebab y comprarle algo de comer. Ninguno de los tres entendía a qué se refería, porque como iba bien vestida, nos extrañaba que nos estuviera pidiendo, pero por otro lado, para qué queria ella que le comprasemos nosotros el kebab, que ella no podia entrar o qué? Total, que los tres callados. Yo confiaba en que uno de los otros dos le contestara algo, pero se ve que Raquel y Juanjo pensaban lo mismo, y ahí seguíamos los tres como unos pasmarotes. Pasó casi un minuto y la chica ya se estaba impacientando, y entonces, yo tuve que decirle: “No, es que no llevamos dinero, lo siento”. Menos mal que entonces Juanjo también intervino, diciendo: “Si no tenemos ni para comprar alcohol, que lo traemos ya de casa” Y entonces le enseñó la bolsa de leopardo con las botellas dentro. La chica le dijo que si por lo menos tenía un cigarrito, y Juanjo: “Ves, eso sí”. Se lo da, y le dice: “¿Quieres fuego?” Y cuando le dio fuego, cogió a Juanjeras de la mano, y después nos contó que la tenía rasposa y quemada de la heroína, y que cuando sonrió estaba mellada. Cuando la yonki se fue, aterrados, continuamos hasta la plaza, y después de ojear el terreno, elegimos un buen sitio para sentarnos. El portal de al lado del Oasis. Nos sentamos y empezamos a montar el picnic: vasos, Fanta, Vodka, y Ballantines. Inauguramos la noche con unos cubatas, pero cuando nos cansamos, empezamos a hacernos chupitos de vodka, pero chupitos de medio vaso lleno. Entraban que daba gusto, pero poco a poco empezamos a ponernos más tontos. Cada vez que teníamos que brindar, surgía la discusión: yo insistia en que brindásemos por Férran, Raquel por los novios, y Juanjo cada vez decía una cosa. Tardábamos una eternidad en ponernos de acuerdo, y al final cada uno brindaba por lo que le daba la gana. Que conste que yo seguía fiel a Férran y brindaba por él todas las veces. Ahí ya empezamos a desvariar, contándonos las intimidades sexuales, y manteniéndo un debate sobre el sexo oral. No voy a entrar en detalles, pero no tuvimos secretos, excepto Juanjo, que no nos quiso responder a una pregunta, pero Raquel y yo extraímos nuestras propias conclusiones al ver su cara. A todo esto en apenas media hora nos habíamos cascado las dos botellas. Nos levantamos a dar una vuelta, y llegamos hasta la plaza del Carmen. Por el camino yo vomité y gracias a una rápida preparación de Juanjo, no fue un gran desastre, ni me manché ni nada. Ahí ya íbamos los tres ciegos, pero de momento todavía nos aguántabamos de pie, y yo podía hablar, es decir, que estábamos relativamente bien en comparación a como acabamos, especialmente yo. Nos sentamos en un banco y Juanjo empieza a liarse un porro, y Raquel se empeña en probarlo. Que conste, que yo intentaba convencerla de que no lo hiciese, pero claro, tampoco soy la más indicada para dar consejos, y mayormente no me hizo ni puto caso. En ésas estábamos cuando divisamos a un grupo de personas del sexo opuesto. Yo dejo a Raquel y Juanjo fumándose el peta, y les digo: “Voy a hacer amigos, ahora vengo”. Por supuesto no dudé en autopresentarme y empecé a charlar con ellos animadamente. No me acuerdo de cómo se llamaban, sólo de uno: Diego, que era de Nápoles (uf, uf) (L). Total, que cuando acabaron de fumar, (Raquel se quería hacer otro, que le había pillado el gusto, pero Juanjo tuvo más cabeza y dijo que ya estaba bien por esa noche), Juanjo y Rakel se vinieron a hablar también con los italianos, que a todo esto hablábamos en inglés y era un cachondeo. De esto no me acuerdo mucho, sólo que Raquel vino a hablar con Diego, y yo de mala hostia le solté: “Tú te piras que yo lo he visto primero” xD. Fue entretenido a hablar con los italianos, porque además yo les conté que había estado de viaje de fin de curso en Italia, y que Italia era great, great! A partir de que los italianos se fueron, es cuando a mí me pegó el petardazo y ya empecé a desvariar demasiado, que de hecho, de esto ya no me acuerdo mucho, lo sé por que Juanjo lo contó al día siguiente. Ya no veía casi, lo veía todo borroso, que no distinguía ni a los tíos de las tías, y además seguía hablando en inglés, porque ya tenía puesto el chip de los italianos y le había pillado el tranquillo a conversar en inglés. Repentinamente me entraron ganas de mear, y dije que quería ir ya, y además Raquel, quería hacerse un chupito de absenta. Juanjo, que era el que mejor pensaba en esos momentos dijo: “Vamos al Oasis y así matamos dos pájaros de un tiro, Aurora mea, y Raquel se pide la absenta.” Nos dirigimos al Oasis, y cuando al fin conseguimos llegar, yo entro delante a trompicones, y toda la gente del Oasis se nos queda mirando. Raquel iba detrás de mí, siguiéndome conforme yo me iba haciendo paso entre la gente. Citando palabras textuales suyas: “Eras como mi líder”. xDD. Cuando al fin llego al final del bar, el camarero, se tiene que apartar y todo para dejarme pasar, que si no se llega a quitar le atravieso, porque como iba andando a trompicones no podía ni parar. Con decisión, de un manotazo aparto la cortina y entro al baño. El pobre Juanjo, muerto de vergüenza, pasa detrás de Raquel, mientras todo el mundo seguía observando la escena. Aquí hay un espacio en blanco, que como Juanjo no estaba, no sé lo que pasó. Pero como tardábamos Juanjo quiso entrar al baño para ver si estábamos bien. Entró al baño y me vio a mí tirada en la pila, y Raquel estaba dentro del váter. Quiso abrir la puerta para ver si Raquel también estaba bien, pero Raquel, enfurecida, le grita: “Que te esperes, que estoy meando, ¡¡fuera!!” Y Juanjo: “¡Pero que sólo he venido para ver si estás bien!” Ra: “Que FUEERA”, y le cerró la puerta en las narices dejándolo fuera. Cuando por fin acabamos y salimos, Juanjo dijo de volvernos a casa. A nosotras nos pareció bien, que ya estábamos reventadas, pero aquí es cuando empezó la odisea. Yo ya no podía andar bien, que cada tres pasos me caía, y Raquel también quería vomitar. Desde la plaza del Carmen hasta la plaza del Tossal, tardamos media hora de reloj en llegar. Pero claro, normal que tardásemos tanto, si Juanjo me tenía que recoger del suelo cada 10 metros, y encima Raka decía: “Juanjo, no te preocupes, que yo te ayudo” Y entonces me cogía del dedo meñique y hacía como que estaba haciendo mucha fuerza. En una de ésas estábamos, cuando íbamos los tres uno al lado del otro, yo en medio, y ellos dos cogiéndome a los lados. Entonces yo me volví a caer, y al caerme yo, empujé a Raquel, que como también estaba mareada también se cayó al suelo. Por lo menos yo me caí de lado y no me di en la cabeza, pero la pobre Ra se cayó de espaldas y se dio un golpe en la cabeza (de ahí el chichón enorme que tenía al día siguiente). Cuando ya estábamos en el suelo, pasó un argentino heavy (según la descripción de Juanjo), que dice Raquel que iba en bicicleta, y Juanjo que iba andando, pero tal como iba Ra, me fío más de Juanjo. Bueno, lo que decía, que nos mira el argentino y le dice a Juanjo: “Si están borrashas, mejor aposhálas en la pared sentadas”. Juanjo fue a hacer eso, pero al agacharse, como el también iba bonico, pues se cae también al suelo de golpe. (Me imagino esta escena y me hace gracia) xD. Cuando se levanta, nos apoya en la pared y nos paramos los tres ahí a descansar. Después continuamos haciendo camino hasta que llegamos a la plaza del Tossal. Ahí Juanjo ya estaba desesperado, porque sabía que a ese ritmo no podíamos llegar a casa. Pensó: “O pasa algo bueno ahora o la hemos cagado”. Y efectivamente pasó. Cuando Juanjo ya me había levantado del suelo después de que montara el cuadro en la plaza del Tossal que estaba a parir, estabamos los tres parados, y en eso se nos para un todoterreno delante de nosotros. Baja la ventanilla y nos dice el hombre: “¿Chicos, queréis que os lleve? Juanjo, lógicamente desconfiaba de un completo desconocido, y empezó a decirle: “No, gracias, no hace falta, nosequééé…” Pero mientras él estaba diciendo eso yo a la vez estaba ya diciendo: “Sí, sí, gracias”, y subiendo al coche. Juanjo, flipando, mira a Raquel y le dice: ¿Qué hacemos? Como diciéndole “Bueno,evidentemente, no vamos a subir ahí , vamos a decirle a Aurora que se baje del coche” Entonces Raquel suelta: “Vale, yo sí que voy” y se sube al coche. Juanjo no tiene otro remedio que subirse al coche. Menos mal que cuando veníamos de la plaza del Carmen me preguntó que dónde vivía, y estuvo tres horas para sonsacármelo, porque entre que yo hablaba mal, y él tampoco me entendía, pues… Gracias a Dios, por el camino ni Raquel ni yo potamos en la tapicería del amable prójimo. Cuando al fin llegamos a mi casa, dimos las gracias al señor y nos bajamos. Estábamos en mi portal, y Juanjo me decía que sacara las llaves. Yo esa noche tenía que dormir en casa de mi abuela, entonces las llaves que tenía eran de su casa. Como no sacaba las llaves, Juanjeras me cacheó hasta que las encontró y las cogió de mi bolsillo. Me preguntó cual era la de bajo, pero yo cuando señalaba las dos llaves, señalaba las dos a la vez, o las tiraba al suelo de un manotazo. Pero Juanjo pensó que si sólo habían dos llaves, una de las dos sería, y empezó a probar. Primero, de lo ciego que iba el también, no acertaba con el picaporte, que intentaba meter la llave y o la clavaba más arriba o más abajo. Un rato después, cuando ya había intentado meter las dos llaves que lógicamente no entraban porque eran las de mi abuela, no tuvo otro remedio que llamar al timbre. “Pi, pi piiiii. ¿Diga? Oiga, somos los amigos de Aurora, que es que le debe de haber sentado mal la cena y se encuentra un poco mal. ¿Puede bajar a por ella? Sí, sí, claro, ahora bajo.” Mi madre bajó y se vio el panorama. No me imagino la cara que pondría pero tampoco me la quiero imaginar. Juanjo le dijo a Ra que se esperara sentadita en mi portal, que ellos me subían a casa y que él ahora bajaba. Cuando llegué a casa, pues mi madre me acostó a dormir la mona, y tal ( es que de eso no me acuerdo mucho, y tampoco he querido preguntárselo a mi madre). Bueno, cuando Juanjo bajó otra vez, se encontró que Ra se estaba durmiendo sentada. Le dice: “Venga Raquel, que ya nos vamos, voy a ayudarte a levantarte”. Entonces Juanjo, se puso detrás de ella, para levantarla y apoyó su mano derecha en el suelo. Pero de repende, siente algo húmedo, y le sube el olor a potado: ¡Había apoyado la mano encima del potado que Ra había echado mientras subía a dejarme! Juanjo, asqueado (lógico), se limpia la mano en la camiseta (Por Dios! xD) y prueba al otro lado. Pero la historia se repite, porque Raquel, que no había tenido suficiente con vomitar en un lado, también había tenido que hacerlo en el otro. Total, que doble asco. Bueno, como pudieron, llegaron hasta casa de Raquel. Raquel tampoco se acuerda bien de lo que pasó cuando llegó a su casa, si habló con su madre o no, pero lo que si que pasó es que su madre también se enteró de que iba borracha, porque también le riñeron un poco. Tal como llegó se acostó, dejando los zapatos por ahí tiraos, el movil en el suelo apagado de una de las múltiples hostias, y el pantalón lo guardó en el armario la muy cerda ( menos mal que al día siguiente cuando se acordó lo sacó enseguida y lo tiró a lavar).
A la mañana siguiente, yo me desperté con una resaca de muerte, y desconcertadísima, que no me acordaba de nada. Raquel también se despertó bastante resacosa. Por la tarde nos reunimos los tres, que teníamos muuchas cosas de las que hablar. A mí me contaron toda la historia del todoterreno, que yo ni me acordaba. Cuando lo contábamos, nos partíamos de risa, pero en el momento yo lo pasé fatal eh?, que creía que me moría! Yo tuve la típica charla con mi madre, que me salió la jugada bastante bien, con eso de “Mamá es que como era la primera vez que bebía, pues claro, yo no sabía que eso me iba a sentar así, si sólo fueron dos chupitos…” Y bueno, que de los errores se aprende.

No volveré a beber sin control.
No volveré a beber sin control.
No volveré a beber sin control.
No volveré a beber sin control.
No volveré a beber sin control.
No volveré a beber sin control.
No volveré a beber sin control.